Promotor de Vodafone (P): Atención al Canal
Vodafone (V): Tuuuuuuuut…
V: Bienvenido al servicio de atencion al canal de particulares de Vodafone. Para inf…
P: <1>
V: Tuuuuuuuut…
V: Para conocer el estado de un contrato de portabilidad, pulse 1
V: Para conocer el estado de un contrato diferente de portabilidad, pulse 2
V: Para ñeñeñeñe, pulse 3
V: Para hablar con un ser vivo, pulse 4
P: <4>
V: Tuuuuuuuut…
P: Coño, que rápido
V: Bienvenido al servicio de información de altas de Vodafone, en breves momentos nos iremos a almorzar
P: ¿Comor?
V: Tuuuuuuuut…
V: Wawawawa wawawawa wawawawa wawawawa waaaaaaa
V: Wawawawawawawa wawawawawawawa wawawaaaaaa
V: Wawa wawa wawa wawa waaaaaaaaaa wawawaaaaaaaaa
V: Dundundun Tx Dundundun Tx Dundundun Tx Dundundun Tx
V: Wawawawa wawawawa wawaw…
V: Despartamento de activaciones, esta usteh hablando con Ambrosio. ¿En que puedo ayudarle?
P: Ooooolabuenas, te digo mi SFID, es A1234567A
V: ¿Su nombre?
P: Promotor
V: ¿Número de contacto?
P: 607123000, mira, mi consulta era…
V: ¿Número del cliente?
P: Ehhhhm… 607111222, verás, el problema es que Iris…
V: ¿DNI?
P: 12345678A…
V: ¿Temperatura basal?
P: ¿Qué?
V: ¿Cual es su consulta?
P: Eh, mira, tenemos una docena de contratos en el portal Iris colgados desde hace 6 meses, todos aparecen como Pendientes de revisar pero ya están activados. Os enviamos consultas por correo para que actualizarais el estado de los contratos, pero ni siquiera nos habeis respondido.
V: Un momento, voy a comprobar el estado de la línea.
P: Ok.
V: Wawawawa wawawawa wawawawa wawawawa waaaaaaa…
V: Un momento, estoy comprobando el estado de la línea.
P: Aham
V: Wawawawa wawawawa wawawawa wawawawa waaaaaaa…
V: Un momento, sigo comprobando el estado de la línea.
P: Mhhhmm
V: Wawawawa wawawawa wawawawa wawawawa waaaaaaa…
V: Un momento, estoy terminando de comprobar el estado de la línea.
P: ¬¬’
V: Wawawawa wawawawa wawawawa wawawawa waaaaaaa…
V: El contrato esta “En reproceso”
P: ¿Qué? ¿En reproceso? ¿Qué es eso?
V: Pues que todavía se está procesando…
P: ¿Desde el 17 de Julio?
V: Ah, pues eso es que se ha quedado colgado
P: No-me-di-gas
V: Un segundo que voy a consultar…
P: Consulta hijo, consulta…
V: ¿Perdón?
P: Nada, nada
V: Wawawawa wawawawa wawawawa wawawawa waaaaaaa…
V: Un momento, estoy consultando la consulta.
P: ¬¬’
V: Wawawawa wawawawa wawawawa wawawawa waaaaaaa…
V: La solución es rechazar el contrato y volverlo a tramitar.
P: ¿Perdón?
V: Que la solución es que rechaceis el contrato y lo volvais a tramitar.
P: Ehhhhh… o sea, la solución es rechazar un contrato que lleva 6 meses activado (¿El cliente se quedará sin linea?) y volverlo a tramitar (¿Y cruzar los dedos para que efectivamente le concedan el contrato?).
V: Fectivamente compañero. ¿Quieres que lo rechacemos nosotros?
P: No, no, ya lo hago yo, tranquilo.
V: ¿Alguna consulta más?
P: Nada más, muchas gracias.
V: Chasgracias por llamar a Vodafone.

Ayer hizo un año desde que me marché buscando una vida diferente y, después de un buen pateo, me he despertado otra vez, un año después, exactamente en el mismo sitio en el que me encontraba.

Sigo peleando por marcharme de la casa en la que no quiero estar, y por tener el piso que no puedo tener.
Sigo peleándome conmigo mismo por querer tener a las mismas mujeres que no quieren estar conmigo.
Sigo peleando por cambiar una vida que, un año después, sigue exactamente igual.
Sigo peleándome con gente que, teniendo los mismos problemas que yo, no es capaz de comprender lo que me sucede.

Y vuelvo a mirar a mi alrededor y me encuentro en el mismo sitio y con la misma gente, con esa desazón de aquel que marcha en busca de algo excitante y regresa con las manos vacías, con la barba sin afeitar, los pies cansados y con el corazón envejecido y arrugado. Pero exactamente en el mismo lugar en el que estaba hoy hace un año.

Uno podría debatir que, claro, lo importante no es el llegar al destino, sino lo interesante del viaje recorrido. Y yo le respondería que, sin quitarle razón a lo de disfrutar del viaje, vaya mierda si terminas donde estabas. Como el tonto que da vueltas en círculos en el bosque. Yo, si ando, es para llegar a algún sitio, no para quedarme donde estaba.

Es éste uno de esos momentos en que te pones trascendental, y te preguntas que ha pasado, porque has terminado por volver, que coño has hecho mal, como el inútil que se poner a mirar el mapa sólo después de haber hecho cincuenta kilómetros con el coche en la dirección incorrecta. Y lo peor es que no tienes respuesta, más allá de cagarte en tu sombra. No se el porqué, porque si lo supiera, no habría metido la pata así.

Debería de cambiar el chip, de pensar que a partir de hoy empieza otro viaje emocionante, y que vuelvo a partir en busca de un lugar que desconozco y que me espera. Pero uno se hace mayor, y está cansado, y ya no tiene fuerzas para empezar otro viaje así.

¿Tengo que tirar la toalla? La lógica dice que no. La experiencia dice lo contrario. Y el corazón le da la razón. Son dos contra uno.

Castellón, 1 de octubre de 2009.

Estimada amiga,

tú ganas. Me rindo. No aguanto más. No tengo más fuerzas para continuar peleando. Tiro la toalla.

Ha sido agradable tenerte a mi lado todo este tiempo. Ha sido divertido imaginarnos teniendo esas conversaciones que nunca hemos tenido. Fue bonito imaginar que dormías a mi lado. Ahora me permitirás que te deje marchar, que deje que te vayas desvaneciendo poco a poco, con ese regusto amargo que te deja un café sin azúcar en la garganta, hasta que un día, espero, sólo seas un recuerdo. Me permitirás que, hasta que ese día llegue, me siga acordando de tí, y siga hablando de vez en cuando con tu fantasma, porque es dificil deshacerse de algo así de golpe.

No soy capaz de comprender porqué nunca nos entendimos, a pesar de la atracción que había entre nosotros. Lo siento pero mi pequeña mente de aspergiano, de fóbico social, de subnormal empático no da para más. Yo sólo quería algo de pasión y sexo desenfrenado, que es lo único que soy capaz de sentir ahora mismo. Acompañarlo de algo de compañía ligera, para romper un poco esta soledad entre elegida y encontrada. Nada más. Tú, en cambio, querías… No se lo que querías, nunca me lo dijiste, y mi pequeña mente es incapaz de comprenderlo sin tu ayuda.

Además de la duda de saber que pasó, me queda la duda de saber si la próxima vez que me tope contigo seré capaz de mirarte a los ojos, como sólo una vez fui capaz de hacer, o seguiré evitándote la mirada como hago con el resto de los mortales. Pero no importa, con el tiempo esas dudas se diluirán como lo hará tu imagen.

Sólo me queda despedirme como un lesbiano: Fuck you y gracias por igual. Me gustaría poder decirte que ha sido un placer… pero no se mentir.

Un abrazo,
José Luis.

Y lo hace de una forma espectacular. Estos son los primeros 2 minutos de la décima temporada. Sin palabras.

La entrada de esta semana (con una semana de retraso) va dedicada a uno de los grupos que se han mantenido más años activos en el mundo de la música, Fleetwood Mac. La historia de Fleetwood Mac es larga y farragosa, durante su trayectoria ha pasado por innumerables cambios de formación, hasta el punto de que hoy en día sólo queda uno de los componentes originales, Mick Fleetwood.

Fleetwood Mac se forma en 1967 en Londres, germen de la música que dominaba en ese momento el mercado. Sus componentes provenían de otros grupos donde se habían codeado con personajes que también terminarían despuntando en el mundo de la música (Clapton, Rod Stewart). Después de unos primeros discos con mucha repercusión mediática, Fleetwood Mac terminó la década de los 70 como uno de los grupos más populares de Reino Unido.

Los problemas mentales y con las drogas de Peter Green, el por entonces cabecilla del grupo, propiciaron su salida del mismo a finales de 1970. Éste fue el primer cambio importante de formación para la banda, y gracias a ello, algunos de los que habían entrado en la banda en los últimos años fueron cogiendo más peso en la parte artística del grupo. Durante los siguientes años siguientes, la banda fue publicando más discos, con un notable cambio de estilo, y comenzaron a popularizarse notablemente en Estados Unidos, donde además marcharían a grabar sus álbumes.

Así llegamos al año 1975. La formación de la banda en ese momento es Mick Fleetwood (percusión), John McVie (bajo), su mujer Christine McVie (voz, teclados), Lindsey Buckingham (guitarra) y pareja Stephanie “Stevie” Nicks (voz). El lanzamiento ese mismo año del álbum con su mismo nombre fue un éxito tal que no sólo llegó al número uno de EE.UU., sino que tuvo el record de semanas en ese puesto hasta el año 1989. La cadena de acontecimientos que rodeó el lanzamiento de ese álbum terminó con el matrimonio de McVie y con la relación de Buckingham y Nicks, pero el grupo no se separó, sino que siguió trabajando en su siguiente álbum.

Dos años después se publicó Rumours. Las letras intensas, que relataban el sufrimiento de las rupturas, junto con la música más comercial del grupo hasta el momento catapultaron éste álbum al número uno de todas las listas. Rumours terminó siendo el tercer álbum más vendido de la década de los 70 según la RIAA. Y de este álbum es la canción que quiero presentar hoy, Dreams.

Dreams fue el único número uno de todos los singles del disco, y es una de las canciones optimistas del disco, al contrario que otras como Go your own way, por la cual algunos de los componentes llegaron a estar enfrentados. Es una canción dulce dentro de algo gris, como el olor a lluvia que te reconforta enmedio de la tormenta. Fleetwood Mac tiene varias canciones muy conocidas, como Don’t stop o Everywhere, pero Dreams es, sin duda, la más popular.

En el año 1998, formando parte de un álbum tributo a Fleetwood Mac, se incluyo una versión de Dreams realizada por The Corrs, que será posiblemente la que la mayoría de vosotros tengáis más fresca en la memoria. Esta es una versión en directo con el propio Mick Fleetwood a la batería.

—Hace tiempo que no hablamos en serio, Eva.
—La verdad es que sí.
—Estaba pensando en hablarte de Roberto. Es una historia un poco larga, así que te la voy a resumir.

“Roberto y Marta nacieron y vivían en la misma población, una de esas que vive casi exclusivamente del azulejo y la naranja. Se conocieron en una de las fiestas, cuando tenían 17 más y menos, y al poco empezaron a salir. Estuvieron unos diez años festeando y decidieron casarse.

Sus amigos llenaron la localidad de carteles con sus caras. “Roberto y Marta se casan dentro de 2 semanas.” Roberto se esperaba algo así. Marta también, pero no le hizo tanta gracia. ¿Y si lo veían sus padres? El pisito estaba casi terminado de amueblar. Limpio. Impoluto. Un piso nuevo, completamente amueblado, virgen, sin que nadie hubiera dormido ni una vez en él. Lo reservaban para irse a vivir después de haberse casado.
Leer el resto de esta entrada »