—Hace unos días charlaba con un viejo amigo y, en un momento de la conversación, surgió el tema de la amistad. ¿Qué es lo que hace que dos personas sean amigas? ¿Qué motivos te llevan a compartir parte de tu generalmente escaso tiempo libre con alguien? Mi amigo defendió que si la amistad de cierta persona no aporta nada a tu vida, lo mejor es dejarla de lado.
»Yo añadiría que una amistad tiene que ser algo que te enriquezca, que te ayude a crecer como persona. La vida se consume como el pábulo de una vela, escapándose de nuestras manos como unos cuantos granos de arena en un puño cerrado. Después de trabajar, descansar y alimentarnos, es nuestro deber moral (si tenemos el más mínimo interés en perseguir la felicidad) dedicar el escaso tiempo que nos resta a las personas que más nos satisfagan, en cualquier acepción posible de la palabra.
—Pero eso es muy cruel —replicó Eva, visiblemente molesta—. Implica que si alguien no te es útil en un momento dado, te deshaces de él. ¿Esa es la idea que tienes de los amigos, utilizarlos y cuando ya no te sirven, dejarlos tirados?
—Así como lo cuentas es cierto que suena muy cruel. Pero piensa que haces lo mismo con todas las demás cosas de tu vida. Cuando una relación de pareja no te satisface (sea lo que sea que necesites de una pareja para estar satisfecha), no sigues manteniendo esa relación. Por más apego que le tengas, decides terminar. Bueno, para ser justos la mayoría de la gente no lo hace cuando debería, sino mucho más tarde, pero estaremos de acuerdo en que eso es algo a evitar.
—Desde luego. Para estar a malas, mejor no estar.
—Piensa que lo mismo haces con tu banco, con tu piso, con tu coche, con tu profesor de yoga, con cualquier otra cosa de tu vida. En el momento en que te dejan de servir, te deshaces de ellos y buscas otra cosa. Y, al fin y al cabo, ¿de que sirve tener un amigo como quien tiene un tabique en una habitación?
—Esto que me estás contando implica una visión muy materialista de la vida. Nada vale la pena. Todo es de usar y tirar.
La dulce voz de Eva trajo su obvia pero acertada conclusión hacia mí. Sin duda, mi conciencia debía de tener el número de telefono de Eva. Y hacía uso de el. A menudo.
—No creo ser materialista, en el sentido de que me importan cosas los objetos y posesiones. Sin embargo, es cierto que soy una persona eminentemente práctica. Cómo te exponía antes, tengo demasiado poco tiempo libre como para perderlo con gente que no me interesa.
—¿Y qué es lo que hace que una persona no te interese?
—El principal, que sean egoistas. No en el sentido material de la palabra, sino en el intelectual, más bien. Que sus alegrías sean más importantes que las de los demás, que sus problemas sean peores que los de los demás, que sus vidas sean más interesantes que las de los demás. Que siempre estén dispuestos a hablar de sus miserias, pero nunca tengan tiempo para escuchar las tuyas. Que siempre esten dispuestos a pedir ayuda y nunca a darla. Que siempre haya que hacer las cosas cómo y cuando quieren, y nunca cuando tu lo quieres… ¿En fin, es necesario que siga?
—No, no. Ya veo por donde vas.
Eva quedó pensativa durante unos segundos, reflexionando acerca de este nuevo conocimiento que acababa de recibir. Daba la impresión de que no sabía muy bien que hacer con él. Supongo que tras unos cuantos segundos de darle vueltas lo añadió a su lista de pensamientos incómodos en los que es mejor no caer. Después continuó: —¿Y por qué has decidido contarme todo esto?
Touché. A pesar de que a veces parecía muy inocente, Eva siempre era capaz de ver más allá de mis aparentes razones. Reflexioné, sin saber muy bien que contestar.
—Supongo que me he dado cuenta estos últimos días de que tengo algunos amigos que purgar.
—Espero que no se lo tomen a mal.
—Si lo único que voy a sacar de ellos es mala sangre, más motivo para hacer purga.
—Eso seguro.
Me despedí de Eva con la sensación de que no era la primera vez que hablaba con ella de esto. Seguramente tampoco sería la última. —En cualquier caso, —pensé— después de haber hablado con ella seguro que esta noche dormiré mucho más a gusto.
Junio 4th, 2007 at 0:42
vaya! ¿una nueva aventura bloggera? pero esta vez no la emprendes solo por lo que veo
espero que tardes mucho en purgar a eva.
Junio 8th, 2007 at 13:08
Coñes! Lo has hecho aposta… yo echándote la bronca por no publicar y tú aquí publicando tan ricamente
Lo tengo merecido por bocas!

A ver si prospera, meu
Junio 11th, 2007 at 14:54
Ains! Cuanta gente! La verdad es que queria contratar un alojamiento y un dominio para montar mi blog y otras cosillas, pero he tenido unos pequeños problemas de caracter económico así que de momento se queda todo en el limbo.
Toca buscar curro. Cuando lo tenga, ya veremos que pasa con el blog :>
Julio 14th, 2007 at 12:52
Vale. ¿Has encontrado curro, entonces?
(…quina mala llet que tinc
)
Noviembre 17th, 2007 at 16:56
Púrgatela!!
(hhmmm - ni idea de lo que esto puede significar - pero es cacofónico: Púrgatela!!)
Noviembre 27th, 2007 at 10:19
Weeee, curioso el comment ese de “buscando curro” ^^ jais jias.
Noviembre 27th, 2007 at 22:48
A mi también se me hace raro, si me lo hubieran dicho entonces cuando lo escribí, no me lo creería jijijiji ^_^