No es ningún secreto mi admiración por Alfredo de Hoces, autor de “Fuckowsky, memorias de un ingeniero”, desde que leí hace mucho Alas de barro, el primer post de la saga Fuckowsky que tuvo la suerte de caer en mi navegador. A partir de ahí, la lectura intensa de la saga completa, la alegría al ganar el premio de Yo escribo, la satisfacción de desempaquetar, hojear y releer el libro ya entre mis manos (por partida doble). Desde entonces voy siguiendo lo que escribe en su página, ahora trasladada, aunque no con toda la regularidad que desearía. Trabajo manda.

Entro hoy en su hogar digital y, repasando las últimas entradas, Alfredo me vuelve a sorprender con otro artículo (Me duele el mar) serio, emocionante, conmovedor. Y eso me ha hecho reflexionar acerca de la cantidad de basura que pulula por el mar digital en general y por la blogosfera en particular, llena de egocéntricos personajillos capaces de escribir acerca de la propia blogosfera creyéndose como Sagan explicando el origen del universo. Y lo peor es que esta tropa de farsantes, gañanes, twittiriteros, vendedores de fone… humo, acumulan hordas de seguidores que esperan ansiosos a que sus RSS les informen de la última meada fuera de tiesto del creador de opinión blogosferil de turno.

Los mismos fanáticos del onanismo blogosferoide son los primeros en criticar a los comunicadores tradicionales (Gabilondos y compañía) quejándose de su más que evidente parcialidad. Sin embargo, se humedecen sus partes cada vez que la blogoestrella de turno estornuda en twitter o eyacula en su blog. A lo mejor, si Federico se dedicara a promocionar su doctrina a través de su webapp 2.0 favorita, su mensaje tendría mucha más aceptación entre la población joven, quien sabe. Twitter, twitter, follower, follower…

Una de las últimas perlas (leída hace un rato, y que ha desencadenado la escritura de esta entrada) la protagoniza una de las estrellas del medio, comentando lo genial y super chachi que es esa nueva red social 100% española que está teniendo un éxito arrollador, a pesar de ser beta, y privada, y que en la mayor parte de España no la conozca ni FSM. Red social destinada a ser carne de burbuja 2.0 y que sus propietarios pasen a engrosar la lista de habitantes de Andorra. Personalmente, el día que consiga encontrarle utilidad al 95% de las social webapps 2.0 (twitter por delante de todas) será el día que decida apagar el ordenador y dedicarme al cultivo de la remolacha, porque está claro que habré perdido el juicio. Mientras tanto, voy a seguir por aquí a ver si se me ocurre alguna palabreja web 3.0 con la que poder dominar a las masas y crear una escuela de seguidores twittiritoides que compren mi humo. O eso, o montaré un estanco. ¿Fortuna dice? Son 2,50. Buenas tardes.

Consejo para navegantes: prueba a dedicarle durante un tiempo el mismo tiempo que empleas con tus contactos virtuales a tus contactos de carne y hueso. Tu vista te lo agradecerá. Tu vida sexual, también. He dicho.