“Caigo hundido, sin fuerzas. Los cantos afilados de las piedras me cortan las manos y me marcan las rodillas. Sigo recibiendo golpes, uno tras otro. Cada vez que el dolor del anterior empieza a remitir, recibo otro golpe más fuerte que el anterior. Cuando el dolor es tan intenso que ya no puedo soportarlo, cuando pienso que todo ha terminado, recibo otra patada más. Los brazos son incapaces de sostenerme. Caigo al suelo. Todo a mi alrededor se desvanece mientras pierdo el conocimiento y el último sonido que recuerdo son unas risas lejanas.”
Extraído del libro “Siete años de soledad”. José Luis, 2008.