¿De segundo, que va a tomar?

Terminé el último saquito de pasta relleno. La salsa estaba muy poco espesa, pero el relleno de pera estaba delicioso. Me limpié los labios con la servilleta. Mientras hacía tiempo a que viniera el camarero observé el resto del restaurante. Dos mesas más allá una pareja que rondaba los veintimuchos charlaba desapasionadamente.
La conversación no parecía muy interesante y así al poco tiempo la chica me miró con interés. Durante unos segundos nuestras miradas se cruzaron. Había algo en su mirada, pero inmediatamente volvió a mirar a su acompañante. A pesar de lo aburrida que aparentaba ser la conversación, ella le miraba con los ojos muy abiertos, se notaba que le gustaba. Evidentemente yo no tenía nada que hacer.
La voz del camarero interrumpió mis pensamientos.
—¿Ha terminado ya el señor?
—Sí, sí…
—¿De segundo, que va a tomar?
—Un José Luis, poco hecho, por favor.
Me costó unos segundos darme cuenta de lo que había dicho. El camarero me observaba con una ceja enarcada.
—Eeeeh… Emperador, por favor.


Otra más. Acabo de cantar línea, y vamos para Bingo. Vuelvo a ser el emperador a las finas hierbas. Vuelvo a ser el segundo plato. Otra mujer más que me sube al carro de “sí, pero… es que hay otra persona que…” Y es la tercera en el último medio año. Y no es que no sepas bien. No es que a la gente no le guste la salsa. Es, sencillamente, que con el primer plato quedan servidos. Y si estas servido, ¿para que te vas a pedir segundo plato?

No es la primera vez, ni mucho menos. Llevo sufriendo el síndrome del segundo plato desde que era jovencito. Es sólo que a medida que el tiempo pasa, me afecta más y más. Porque no nos engañemos, en esta carrera llegar el segundo es lo mismo que llegar el último. No hay premio de consolación. No hay medalla de plata. Ni diploma de honor. Como mucho una palmadita en la espalda y un “gracias por haberlo intentado” o el “sigue buscando” de los rasca-rasca.

Pues perdona que esté tan Pérez-Reverte a partir de ahora. De nada por haberlo intentado, pero las gracias te las metes por el culo, que a mi me sirven de bien poco. Que las gracias, a veces, parecen encargadas por la lástima más que por la sinceridad. Aquí sólo sirve ser el arroz de la paella, el filete del plato combinado, la hamburguesa de la hamburguesa, la parte no espumosa de la cerveza. Todo lo demás son las sobras, el acompañamiento, lo que uno arrima al borde del plato para que no le moleste.

Y ahora disculpa si no sigo escribiendo, pero tengo que preparar el primer plato de mañana.

6 thoughts on “¿De segundo, que va a tomar?

  1. Pues hombre Jose quizás alguna pida de primero una ensalada insipida y se quede con el segundo plato de primero… Jejeje! Mmmm! Algun día será tu momento. ;) Un besito…

  2. Bueno, a lo mejor si fuera el hombre mágico que vive en el país feliz, en la casa de gominola de la calle de la piruleta…

  3. No deberías ser el segundo plato…
    …pero no vivimos en DeberiaLandia xD
    Besitos y cuídate ^^