Entro en el recinto ligeramente ofuscado, abrumado por esa multitud de gente diversa que me rodea en la cola. Pero la observación detenida permite trazar un perfil más preciso del visitante de aquel lugar. Ellas, con el uniforme oficial: pantalones cagaos y camiseta de tirantes. Ellos, ligeramente más formales en el vestir, pero acompañados de su bici. Porque el gafapastismo no sólo es una ideología, es una forma de entender la vida, y el gafapastismo y la ecología van cogidos de la mano. A mi no deja de sorprenderme que un gafapasta, un fan de la cultura, del diseño, del arte… que normalmente es caro y sobrevalorado, abogue por algo tan mundano y poco glamuroso como el transporte público o la bicicleta. El concepto de un marchante de arte, que no es más que un gafapasta profesional, entrando a su galería de arte con una bicicleta me chirría ligeramente.
Otra cosa que me chirría es la cultura de los fans de la cultura. Cuando en el momento en que el protagonista del filme va a soltar una gracia, toda la sala ya se está riendo: han leído el chiste en los subtítulos. Que pienso yo que tendría sentido si fuera una película iraní, tradicionalmente gafapástica, pero siendo la película en inglés, que nadie en toda la sala aparente saber de la lengua de Shakespeare dice mucho de estos gafapásticos fans de la cultura.
Siempre que me encuentro con esta gente me pregunto hasta que punto realmente les interesa lo que ven o es que lo hacen sólo por aparentar, como el jefecillo que se compra un coche más grande, la ama de casa cincuentona un jarrón más grande, el inmigrante del este que se compra un móvil más grande… Pero, gafapastas del mundo, ¿realmente os interesa lo que escribió o dejó de escribir Bukowski? ¿Sois capaces de manteneros despiertos lo que dura una película de Lars Von Trier? ¿No os aburre escuchar el canto melancólico de ese imbécil músico desgraciado al que dejó su novia por ser un triste y un amargado, y no sólo no ha conseguido superarlo sino que ademas os cuenta sus miserias con unas letras depresivas e inductoras de suicidio, dignas de Maná?
No se como lo hacen, en serio. Reconozco que entiendo tanto de su filosofía como de las normativas comerciales del año 1970 en Senegal. Así que al final me vuelvo a Castellón en mi coche, que en bici me pilla un poco lejos. Y me alegro, por una vez en la vida, de vivir en Castellón, puesto que aquí el gafapastismo no está tan desarrollado. Y con la sensación de que yo no podría ser un gafapasta por mucho que lo intentara.
Solo tengo una palabra: Wow !
Yo no me meteré en ese mundillo aunq este estudiando lo q estoy estudiando xD o si! jajaja
:p
¡¡El día en que te vea llegar en bici me divorcio!! xDDD
Joeee…yo que pensaba ir a verte mañna con bici
xDDDDDDD
MMMMmmmmmmmmmmmm… mierda xD
Coñooo erais vosotros los que estabais casados no? Por eso de “me divorcio”
Silvia… Este Jose, no piensa decirnos quien es su esposa ahora muerta, pq ahora dice estar viudo…
jejejje!