“Vaya pedazo de hijo de la gran puta, oye. Que vayan a la mierda con el trabajo, la dignidad, la realización, se lo metan todo en la punta del nabo a ver si les cabe… ¡Bimba! Les explote y les queden los huevos colgando en los campanarios. Que vayan a engañar al coño de su abuela. El trabajo dignifica… ¡El coño de tu abuela dignifica… mamón! Con acento en la m, para joderles. Ganarás el pan con el sudor de tu frente… ¡con el sudor de tu polla lo voy a ganar!”
De esta forma tan clara, directa, y políticamente incorrecta se expresaba Pepe Rubianes, que tal día como hoy de hace un año nos dejó, huérfanos de humor y de irreverencia. Es difícil expresar lo que uno siente en momentos así, más que decir que Pepe va unido a algunos de mis mejores momentos de hace meses, años quizá. Y qué mejor forma de recordarlo que citar sus frases, sin ningún orden particular. Algunos de sus momentos más populares de los últimos años van unidos a su amigo Buenafuente:
Buenafuente: ¿Te importa si me sueno la nariz? Rubianes: No, coño, si ya… pélatela mientras tanto, que quieres que te diga…” Continuar leyendo »
La entrada de esta semana (con una semana de retraso) va dedicada a uno de los grupos que se han mantenido más años activos en el mundo de la música, Fleetwood Mac. La historia de Fleetwood Mac es larga y farragosa, durante su trayectoria ha pasado por innumerables cambios de formación, hasta el punto de que hoy en día sólo queda uno de los componentes originales, Mick Fleetwood.
Fleetwood Mac se forma en 1967 en Londres, germen de la música que dominaba en ese momento el mercado. Sus componentes provenían de otros grupos donde se habían codeado con personajes que también terminarían despuntando en el mundo de la música (Clapton, Rod Stewart). Después de unos primeros discos con mucha repercusión mediática, Fleetwood Mac terminó la década de los 70 como uno de los grupos más populares de Reino Unido.
Los problemas mentales y con las drogas de Peter Green, el por entonces cabecilla del grupo, propiciaron su salida del mismo a finales de 1970. Éste fue el primer cambio importante de formación para la banda, y gracias a ello, algunos de los que habían entrado en la banda en los últimos años fueron cogiendo más peso en la parte artística del grupo. Durante los siguientes años siguientes, la banda fue publicando más discos, con un notable cambio de estilo, y comenzaron a popularizarse notablemente en Estados Unidos, donde además marcharían a grabar sus álbumes.
Así llegamos al año 1975. La formación de la banda en ese momento es Mick Fleetwood (percusión), John McVie (bajo), su mujer Christine McVie (voz, teclados), Lindsey Buckingham (guitarra) y pareja Stephanie “Stevie” Nicks (voz). El lanzamiento ese mismo año del álbum con su mismo nombre fue un éxito tal que no sólo llegó al número uno de EE.UU., sino que tuvo el record de semanas en ese puesto hasta el año 1989. La cadena de acontecimientos que rodeó el lanzamiento de ese álbum terminó con el matrimonio de McVie y con la relación de Buckingham y Nicks, pero el grupo no se separó, sino que siguió trabajando en su siguiente álbum.
Dos años después se publicó Rumours. Las letras intensas, que relataban el sufrimiento de las rupturas, junto con la música más comercial del grupo hasta el momento catapultaron éste álbum al número uno de todas las listas. Rumours terminó siendo el tercer álbum más vendido de la década de los 70 según la RIAA. Y de este álbum es la canción que quiero presentar hoy, Dreams.
Dreams fue el único número uno de todos los singles del disco, y es una de las canciones optimistas del disco, al contrario que otras como Go your own way, por la cual algunos de los componentes llegaron a estar enfrentados. Es una canción dulce dentro de algo gris, como el olor a lluvia que te reconforta enmedio de la tormenta. Fleetwood Mac tiene varias canciones muy conocidas, como Don’t stop o Everywhere, pero Dreams es, sin duda, la más popular.
En el año 1998, formando parte de un álbum tributo a Fleetwood Mac, se incluyo una versión de Dreams realizada por The Corrs, que será posiblemente la que la mayoría de vosotros tengáis más fresca en la memoria. Esta es una versión en directo con el propio Mick Fleetwood a la batería.
Antes iba mucho al cine. Todos los martes solía ir con una pareja de amigos míos a un multicine, en el que siempre solía haber una película que valía la pena ver. Los martes, con el carnet de la universidad, el cine nos costaba lo mismo que el día del espectador, pero podíamos sentarnos donde quisiéramos porque estaba vacío. Luego la calidad de las películas empezó a empeorar, su relación también, y así fue que dejé de ir al cine. Internet terminó de ponerle la guinda al pavo. Después, a raíz de mis numerosos problemas mentales, comencé a sufrir déficit de atención y, como resultado, soy incapaz de ver una película del tirón. De hecho, me cuesta horrores ver un capítulo de un serie del tirón, y eso que sólo duran 45 minutos. El ver una película de 90 a 105 minutos entera el mismo día se me antoja completamente imposible.
Pues ayer lo hice.
Me acosté en la cama dispuesto a empezar a ver una película, ya que mi disco duro no da más de sí, y navegué con el mando (bendito MythTV) la lista de películas. Había pocas que me llamaran la atención, y de las que lo hacían, no tenía los subtítulos descargados. Al final seleccioné una, no recuerdo muy bien porqué. Y me dispuse a verla. Continuar leyendo »
Inglaterra, 1968. Los años 60 llegaban a su fin, la Beatlemania comenzaba a apagarse, y otros estilos musicales comenzaban a abrirse paso hacia el mainstream. Robert Fripp, guitarrista, decide formar un grupo junto con el baterista Michael Gilles, después de haber grabado algunos temas junto con el hermano de Gilles, con el nombre de The Cheerful Insanity of Giles, Giles and Fripp.
El grupo de Fripp y Gilles se llamó King Crimson y lanzó al poco su primer álbum, titulado In the court of the Crimson King. Este álbum, que fue recibido con críticas enfrentadas, es uno de los precursores del rock progresivo. A él pertenece el tema que presento hoy, que además de ser el último del álbum lleva el nombre del álbum, The court of the Crimson King.
The court of the Crimson King es un tema esencial del rock progresivo, complejo, algo ecléctico, con una importante carga vocal que eleva la potencia del tema, el cual induce una atmósfera difusa, borrosa, que recuerda inevitablemente a las drogas y a los excesos de la época.
King Crimson tiene el dudoso honor de ser uno de los grupos más irregulares de la historia, con épocas de desaparición y reformación con hasta veinte miembros diferentes, de los cuales el propio Fripp ha sido el único en mantenerse siempre. La carrera de Fripp ha sido diversa, desde participar en el G3 con Steve Vai, hasta colaborar con Microsoft en el desarrollo de Vista. Aun así, tiene el honor de ser, él, y King Crimson, referentes en el género del progresivo.
El tema se merece una escucha tranquila, así que disfrutadlo y saboreadlo. De verdad que vale la pena.
Una de las pocas grabaciones de una versión en directo del tema.
Abro los ojos lentamente. Una luz tenue entra por el hueco de un palmo aproximadamente que hay entre la persiana y el borde de la ventana. Una luz gris, apagada, monótona. Termino de abrir los ojos observando la ventana con detenimiento y me doy cuenta de que está aquí, ya ha llegado.
Dum du-ru-du-dum du-ru-du-dum…
Levanto la mirada hacia la mesita y veo el despertador. Son las 9:15, lo cual confirma mis sospechas: no es habitual que haya tan poca luz a estas horas. Y además… ¡Mierda! ¡Llego tarde a trabajar!
Dum du-ru-du-dum du-ru-du-dum…
Me ducho en un minuto, aparte de por las prisas, porque la caldera está estropeada y sólo da un minuto de agua caliente. Parece que la hija de puta se ha apuntado a la moda de la ecología y quiere que ahorremos agua. No puedo evitar espetarle a la caldera un Agua (caliente) para todos.
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