La historia de Roberto y Marta

—Hace tiempo que no hablamos en serio, Eva.
—La verdad es que sí.
—Estaba pensando en hablarte de Roberto. Es una historia un poco larga, así que te la voy a resumir.

“Roberto y Marta nacieron y vivían en la misma población, una de esas que vive casi exclusivamente del azulejo y la naranja. Se conocieron en una de las fiestas, cuando tenían 17 más y menos, y al poco empezaron a salir. Estuvieron unos diez años festeando y decidieron casarse.

Sus amigos llenaron la localidad de carteles con sus caras. “Roberto y Marta se casan dentro de 2 semanas.” Roberto se esperaba algo así. Marta también, pero no le hizo tanta gracia. ¿Y si lo veían sus padres? El pisito estaba casi terminado de amueblar. Limpio. Impoluto. Un piso nuevo, completamente amueblado, virgen, sin que nadie hubiera dormido ni una vez en él. Lo reservaban para irse a vivir después de haberse casado.
Continue reading

Hablando con Eva, hablando de Eva

Eva, dicen que la necesidad crea extrañas amistades.

Últimamente la necesidad me ha hecho hacerme amigo mio. Necesitaba hablar con alguien, pero no había nadie que me pudiera escuchar. Así que no me ha quedado más solución, bendita necesidad, que hacerme amigo mio y así poder hablarme, poder escucharme, poder pedirme consejo y apoyarme cuando lo necesito.

No es algo nuevo, Eva, he pasado toda mi vida así. Siempre he tenido más necesidad de hablar con los demás que gente dispuesta a escucharme. Y así ha sido que siempre he terminado contándote los problemas a ti, que estabas sentada a mi lado. Y tú me escuchabas y me hacías reflexionar. Y repetíamos las conversaciones una y otra vez hasta que conseguía sacar algo en claro. Pero últimamente no he hablado mucho contigo. Sabes que he estado hablando con otra persona. Necesitaba hablar con ella, necesitaba analizar lo que ha pasado. Necesitaba pedirle explicaciones. Necesitaba entenderlo. Y después de haberle dado mil vueltas, después de haber imaginado todas las charlas posibles con ella, sigo sin entenderlo.
Continue reading

Eva y la felicidad

—Eva, durante mucho tiempo he estado persiguiendo la felicidad. Pero ella, que es rápida y veloz, se me escapa. Soy lo suficientemente inteligente, y he atendido a las suficientes clases de meditación, para saber que la felicidad no es algo que se consigue de forma externa, sino que es algo que debe crecer desde el interior, debe surgir de uno mismo, porque es la única forma de conseguir una felicidad auténtica y duradera. Lo otro es un espejismo que dura apenas un momento. En cuanto a inteligencia emocional, en cambio, debo ser retrasado.
—¿Por qué dices eso?
—Porque no consigo generar una felicidad que duré más allá de unos instantes en el mundo virtual de mi cabeza. Los instantes de auténtica felicidad que he tenido han sido cuando en algún momento de tranquilidad, me he puesto a soñar despierto imaginando que había alguien a mi lado. Y durante ese instante me siento feliz. Pero entonces recobro la consciencia de lo que me rodea y esa sensación se desvanece, como lágrimas en la lluvia. Continue reading

Discutiendo con Eva

—Qué buen día hace hoy…
—En realidad, Eva, ha estado todo el día nublado.
—¿Porqué dices eso?
—Porque hoy necesitaba hablar con alguien. He estado así todo el día, con ganas de charlar. Y al final no he hablado con nadie.
—Bueno, estás hablando conmigo ahora.
—Sí, pero tu no cuentas.
—Gracias, por la parte que me toca.
—Mujer, no te lo tomes así. Ya sabes que tú eres para mí… bueno…
—Sí, sí, arréglalo.— Eva no pudo esbozar una sonrisa mientras se hacía la enfadada.
—Bueno, a lo que iba. Todo el día queriendo hablar con alguien pero al final me ha faltado tiempo. Y me he quedado con las ganas. No se, lo necesitaba. Quería desahogarme.
Continue reading

Infelices vocacionales

—Mira Eva, me resulta sorprendente como los seres humanos nos empeñamos en ser infelices.
—¿Qué quieres decir?
—Me refiero a que en muchas ocasiones sabemos lo que necesitamos para ser felices en ese momento. Pero por una u otra razón, no tenemos el estómago, o las ganas, de hacer lo necesario para conseguirlo y así ser felices, aunque sea por un rato.
—¿En serio crees que hacemos eso?
—Por supuesto. Mira, el otro día, navegando por internet, terminé sin saber como en el blog de Chapi Escarlata. Nunca había leído nada de ella, pero el post al que llegué me llamó mucho la atención: Un polvo del diez. Dice algo así:
Continue reading

Yo creía que…

Hacía tiempo que no mantenía una conversación seria con Eva. Todo el verano había sido intenso para los dos, por diferentes motivos.
—Eva, hace tiempo que no nos ponemos serios.
—¿Por qué lo dices?
—Hay temas con los que es facil, incluso conveniente, bromear. Hay veces, sin embargo, que por la importancia de un tema parece que tengas que ponerte serio.
Continue reading

¿Amistad?

Hace unos días charlaba con un viejo amigo y, en un momento de la conversación, surgió el tema de la amistad. ¿Qué es lo que hace que dos personas sean amigas? ¿Qué motivos te llevan a compartir parte de tu generalmente escaso tiempo libre con alguien? Mi amigo defendió que si la amistad de cierta persona no aporta nada a tu vida, lo mejor es dejarla de lado.
Yo añadiría que una amistad tiene que ser algo que te enriquezca, que te ayude a crecer como persona. La vida se consume como el pábulo de una vela, escapándose de nuestras manos como unos cuantos granos de arena en un puño cerrado. Después de trabajar, descansar y alimentarnos, es nuestro deber moral (si tenemos el más mínimo interés en perseguir la felicidad) dedicar el escaso tiempo que nos resta a las personas que más nos satisfagan, en cualquier acepción posible de la palabra.
—Pero eso es muy cruel —replicó Eva, visiblemente molesta—. Implica que si alguien no te es útil en un momento dado, te deshaces de él. ¿Esa es la idea que tienes de los amigos, utilizarlos y cuando ya no te sirven, dejarlos tirados? Continue reading