Me gustaría poderte decir que ha sido un placer… pero no se mentir.

Castellón, 1 de octubre de 2009.

Estimada amiga,

tú ganas. Me rindo. No aguanto más. No tengo más fuerzas para continuar peleando. Tiro la toalla.

Ha sido agradable tenerte a mi lado todo este tiempo. Ha sido divertido imaginarnos teniendo esas conversaciones que nunca hemos tenido. Fue bonito imaginar que dormías a mi lado. Ahora me permitirás que te deje marchar, que deje que te vayas desvaneciendo poco a poco, con ese regusto amargo que te deja un café sin azúcar en la garganta, hasta que un día, espero, sólo seas un recuerdo. Me permitirás que, hasta que ese día llegue, me siga acordando de tí, y siga hablando de vez en cuando con tu fantasma, porque es dificil deshacerse de algo así de golpe.

No soy capaz de comprender porqué nunca nos entendimos, a pesar de la atracción que había entre nosotros. Lo siento pero mi pequeña mente de aspergiano, de fóbico social, de subnormal empático no da para más. Yo sólo quería algo de pasión y sexo desenfrenado, que es lo único que soy capaz de sentir ahora mismo. Acompañarlo de algo de compañía ligera, para romper un poco esta soledad entre elegida y encontrada. Nada más. Tú, en cambio, querías… No se lo que querías, nunca me lo dijiste, y mi pequeña mente es incapaz de comprenderlo sin tu ayuda.

Además de la duda de saber que pasó, me queda la duda de saber si la próxima vez que me tope contigo seré capaz de mirarte a los ojos, como sólo una vez fui capaz de hacer, o seguiré evitándote la mirada como hago con el resto de los mortales. Pero no importa, con el tiempo esas dudas se diluirán como lo hará tu imagen.

Sólo me queda despedirme como un lesbiano: Fuck you y gracias por igual. Me gustaría poder decirte que ha sido un placer… pero no se mentir.

Un abrazo,
José Luis.