El principio y el fin de todo

Dicen que la gente se mimetiza con su entorno. Los perros se parecen a sus amos, y de tal palo, tal astilla. Dios los cría y ellos se juntan. Lo que está claro es que terminamos buscando el lugar en el que nos sentimos a gusto, o quizá modelamos los lugares en los que vivimos para que nos gusten. De la misma forma buscamos la compañía de gente con la que sentimos afinidad. Aunque la gente no la podemos moldear como moldeamos los lugares, y así a veces tenemos problemas porque la gente no nos es todo lo afín que desearíamos.

Si alguien analizara esto y viera el lugar la habitación, la casa en la que vivo, diría que es un desastre. Papeles, unos con anotaciones y otros en blanco, por todas partes. Bolsas de basura a medio llenar esperando a que “recojo cuatro trastos más y la tiro”. CD y DVD que han caído al suelo por los rincones y nunca me he molestado en recoger. Ropa dejada por los sitios porque “me la voy a poner mañana”. Una aspiradora que ve acumularse el polvo a su alrededor. Caos. Descontrol. Mierda por todas partes. Así es mi habitación. Y así es mi vida.
Continue reading