Sigo sacando la basura y me encuentro con…

Hoy he estado limpiando esa leonera que tengo por habitación, recogiendo esa basura que llevo tiempo intentando sacar pero que, por falta de ganas y sobretodo de fuerzas, sigo dejando que coexista en el mismo espacio vital que yo. He levantado unos cuantos trastos, y allí debajo, sobre el banco de abdominales que hace de estantería improvisada, he encontrado dos objetos de mi pasado reciente. Dos objetos manchados de sangre. Cuando los he visto un montón de recuerdos han venido a mi mente. Podrían haber sido por igual agradables o desagradables, pero quizás por el humor del que me encontraba en ese momento, me han resultado más bien desagradables.

Me he quedado mirando los objetos, uno en cada mano, dudando que hacer con ellos. Los he metido dentro de una bolsa de Pryca Carrefour y mientras ataba el nudo todavía dudaba si los iba a guardar o a tirar a la basura. Al final Diógenes ha podido conmigo y los he tirado dentro del armario, en el rincón, encima de un montón de trastos que también tendría que haber tirado hace tiempo.

Dentro de ocho meses los tendré que sacar del armario. Veremos entonces si los recuerdos que me traen son agradables o desagradables. Y si entonces soy capaz de tirarlos a la basura.

El principio y el fin de todo

Dicen que la gente se mimetiza con su entorno. Los perros se parecen a sus amos, y de tal palo, tal astilla. Dios los cría y ellos se juntan. Lo que está claro es que terminamos buscando el lugar en el que nos sentimos a gusto, o quizá modelamos los lugares en los que vivimos para que nos gusten. De la misma forma buscamos la compañía de gente con la que sentimos afinidad. Aunque la gente no la podemos moldear como moldeamos los lugares, y así a veces tenemos problemas porque la gente no nos es todo lo afín que desearíamos.

Si alguien analizara esto y viera el lugar la habitación, la casa en la que vivo, diría que es un desastre. Papeles, unos con anotaciones y otros en blanco, por todas partes. Bolsas de basura a medio llenar esperando a que “recojo cuatro trastos más y la tiro”. CD y DVD que han caído al suelo por los rincones y nunca me he molestado en recoger. Ropa dejada por los sitios porque “me la voy a poner mañana”. Una aspiradora que ve acumularse el polvo a su alrededor. Caos. Descontrol. Mierda por todas partes. Así es mi habitación. Y así es mi vida.
Continue reading